El legado de OMEGA en la NASA

La Unión Soviética marcó un hito en la historia espacial cuando lanzó el Sputnik 1, el primer satélite artificial puesto en órbita, el 4 de octubre de 1957. Frente a este hecho, Estados Unidos no quiso quedarse atrás y decidió competir con la Unión Soviética.

Un año más tarde, el 1 de octubre de 1958, crearon la NASA, dándole inicio a la famosa carrera espacial que marcó el siglo XX. Luego de años de trabajo y preparación, la agencia espacial de los Estados Unidos logró cumplir con uno de sus más grandes objetivos: llegar a la luna. La misión Apolo 11 se envió al espacio desde Cabo Kennedy, Florida, el 16 de julio de 1969, y llegó a destino el 20 de julio de ese mismo año.

Al día siguiente, los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin caminaron sobre la superficie lunar, mientras Michael Collins, el tercer tripulante, permanecía en la nave dando vueltas a la Luna. “Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”, dijo Armstrong al dejar la huella de su pie derecho en la superficie rocosa de la Luna.

La famosa caminata lunar duró dos horas y media, según indicó el reloj Omega Speedmaster que los astronautas llevaban en su brazo. Amstrong y Aldrin entendían que necesitaban un reloj mecánico que midiera el tiempo y que, además, fuera independiente del resto de los artefactos de alta tecnología que llevaban en el cohete Saturno V.

Por esa razón, en 1964 la oficina de programas de la NASA salió en búsqueda de un reloj que pudiera soportar las condiciones de temperatura, presión, radiación y vibración que experimentan los astronautas durante el lanzamiento y también en el espacio.

No Comments Yet

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *