El crecimiento de las Mansiones Flotantes

En ciudades como Madrid, la escasez de suelo construible, la lentitud y paralización de algunos proyectos urbanísticos -sólo Madrid Nuevo Norte y los Desarrollos del Sureste suman más de 116.000 nuevas casas- y la subida del precio de la vivienda, tanto de alquiler como de compra, complican la entrada en un hogar tradicional. Ante este panorama, ¿pueden ganar adeptos las casas flotantes?

¿Llegará el día en el que se construyan barrios de viviendas acuáticas en el mismo río Manzanares? La idea de un hogar en el agua no es tan descabellada como parece. Existen varias comunidades de casas flotantes alrededor de globo. Una de las más importantes por número de viviendas es la que se localiza en la ciudad de Ámsterdam (Países Bajos), con más de 2.500 barcos repartidos en sus 100 kilómetros de canales. Esta curiosa forma de alojamiento surgió tras la II Guerra Mundial.

La modernización de la flota holandesa trajo consigo la inutilización de muchos navíos a los que había que buscar un nuevo uso.Esto, unido a la escasez de hogares tradicionales, propició el nacimiento de esta modalidad inmobiliaria. En la actualidad, está tan extendida en el país que no queda ni un hueco libre para amarre. Quienes quieran establecerse en el agua, deberán comprar uno de los barcos ya fondeados. También Sausalito, una pequeña población situada justo en frente de San Francisco (California, EEUU), al otro lado del mítico Golden Gate, es conocida por su comunidad con más de 400 casas flotantes.

Fue también durante la II GM cuando nacieron este tipo de construcciones en las que se alojaban los empleados del astillero. Cuando terminó el conflicto bélico, los trabajadores se fueron y pasaron a ser ocupadas por hippies que crearon una comunidad colaborativa. Hoy, la mayoría tienen categoría de mansión y pueden alcanzar el millón de dólares.

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