Ai Wei Wei, controvertido y genial

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Por Agustín Gallardo

En su primera visita a la Argentina, el reconocido artista chino Ai Wei Wei estuvo realizando un viaje de estudio para trabajar en su próxima exhibición, a presentarse en las salas de Fundación Proa el 18 de noviembre de este año. Desde el 18 de noviembre del 2017 hasta mediados de febrero del 2018, Fundación Proa presenta, por primera vez en Sudamérica, una notable exhibición dedicada al trabajo público y de intervención social de uno de los artistas contemporáneos más célebres e influyentes del mundo.

Curada por Marcello Dantas, la muestra reúne instalaciones, objetos, fotografías y videos que brindan un amplio panorama de sus obras irónicas y dan cuenta de la prolífica e intensa carrera del artista. Ai Weiwei reflexiona y da visibilidad a distintos problemas sociales que marcan las inconsistencias políticas y lagunas entre el individuo y la comunidad en el mundo contemporáneo.

En la muestra que se verán algunas de sus piezas más emblemáticas, como Sunflower seeds, Forever y Straight, todas relacionadas con problemáticas de la sociedad y el totalitarismo en China. Sin embargo, la mayor incógnita está en la pieza que Ai tiene pensado realizar exclusivamente para Buenos Aires. Al ser consultado en la conferencia de prensa del martes primero de agosto, el artista dejó el interrogante. “Tengo que hacer una investigación mayor sobre el lugar, la gente y su historia para avanzar en el proyecto”. De todas maneras adelantó que estaría relacionada con el vecindario. Una pista: Ai ya realizó un paseo en bote por el Riachuelo.
La exhibición en Fundación Proa ofrece una oportunidad única para el público de explorar el genio creativo de Ai Weiwei, generando un espacio para entender su narrativa personal y brindando una visión crítica de las relaciones ambiguas del artista con su nativa China, la política occidental y los autoritarismos, creando en esta conjunción de significantes un fuerte sentido de rebelión en sus trabajos.

Fueron tres días en Argentina. Ai Wei wei tiene una adicción muy particular: las redes. Por eso, cada cosa que hace lo dejó registrado, sobre todo, en Instagram. En Buenos Aires, la primera parada fue en una parrilla, Puerto Viejo, en La Boca, donde almorzó junto con una comitiva de doce personas, a la que se unió el editor Sigismond de Vajay, del sello KBB. Ahí probó las empanadas, el asado y el vino mendocino. Anduvo por Caminito, donde fue reconocido por varios fans, y se hizoselfies con una estatua caricaturesca del papa Francisco. Sus próximos destinos son San Pablo y Santiago de Chile donde explorará escenarios e inspiraciones para hacer una obra de sitio específico que podrá verse a partir del 18 de noviembre, cuando se inaugure su primera muestra antológica en América latina en la Fundación Proa.

Su historia

Ai Weiwei nació en Beijing, en 1957. Activista y artista contemporáneo chino, que actualmente reside y trabaja en Berlín y Beijing. Su producción, que abarca arquitectura, instalaciones, arte conceptual, redes sociales, fotografía y diversos proyectos curatoriales, es impulsada por su activismo social. A través de una expresión multifacética, el artista genera nuevas condiciones y posibilidades que le permiten a la audiencia examinar y cuestionar la sociedad y sus valores.

Asistió a la Academia de Artes Visuales de Beijing de 1978 a 1981, luego se mudó a los
Estados Unidos y se instaló en Nueva York. Allí cursó por unos meses en la Parsons School of Design. En 1993 regresó a la China, en donde ayudó a establecer el Beijing East Village, una comunidad de artistas experimentales. Weiwei ha recibido numerosos premios y reconocimientos: el galardón de Arte Cotemporáneo Chino (2008); la Skowhegan Medal (2011); nombrado Académico Honorario en la Royal Academy of Arts, Londres (2011); y el Václav Havel Prize por Disidente Creativo
(2012), entre otros.

Cuando en una nota reciente le preguntaron es era importante si ser reconocido como un artista de vanguardia o como el disidente chino más famoso, respondió: “Las dos cosas son lo mismo. Si no hubiera sido disidente, nunca me habrían conocido como el artista que soy, y si no hubiera extendido mi acción en la estética y el arte, mi disidencia sería menos comprendida”

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